Hablar de seguridad del paciente implica, ante todo, hablar de personas, procesos y decisiones organizacionales. Si bien los protocolos, estándares y tecnologías son fundamentales, lo que sustenta un entorno seguro en la práctica es la forma en que la institución gestiona los errores, la comunicación, el aprendizaje y la rendición de cuentas.
En los últimos años, la acreditación hospitalaria ha cobrado relevancia como una de las principales estrategias para fortalecer la calidad de la atención. Sin embargo, la pregunta que muchos gerentes y profesionales de la salud aún se plantean es sencilla: ¿la acreditación realmente cambia la cultura de seguridad del paciente o simplemente formaliza los procesos?
Un estudio longitudinal realizado en una red de hospitales privados de Brasil entre 2014 y 2022 ayuda a responder esta pregunta con datos concretos. Mediante el análisis de las percepciones de más de 259.000 profesionales sanitarios, el estudio muestra cómo la acreditación se relaciona con la evolución de la cultura de seguridad a lo largo del tiempo y por qué este tema es especialmente relevante para la ingeniería clínica y la gestión hospitalaria.
Cultura de seguridad del paciente: más que reglas y protocolos.
La cultura de seguridad del paciente puede entenderse como el conjunto de valores, actitudes y comportamientos que guían la forma en que una organización aborda los riesgos, las fallas y los eventos adversos. No se basa únicamente en documentos o sesiones de capacitación puntuales, sino en prácticas diarias y coherencia institucional.
Cuando existe una cultura de seguridad madura, los profesionales se sienten más cómodos reportando errores, discutiendo fallas y proponiendo mejoras. Por otro lado, los entornos caracterizados por el castigo, la comunicación limitada o la falta de apoyo del liderazgo tienden a ocultar los problemas, lo que favorece la repetición de eventos adversos.
Por eso, la percepción de los profesionales sanitarios se ha convertido en un indicador tan importante. A menudo revela lo que no aparece en los informes formales.
El papel del Programa Nacional de Seguridad del Paciente en Brasil
En Brasil, la creación del Programa Nacional de Seguridad del Paciente (PNSP) en 2013 marcó un avance significativo en la institucionalización de la seguridad sanitaria. El programa estableció directrices claras para la creación de Centros de Seguridad del Paciente, el monitoreo de eventos adversos y el fomento de la adopción de prácticas seguras.
En este contexto, la acreditación hospitalaria ha pasado a ser vista como una herramienta estructurante, capaz de alinear procesos, fortalecer la gobernanza y fomentar una cultura organizacional más enfocada en la seguridad y la mejora continua.
Acreditación hospitalaria: un proceso, no sólo un sello de aprobación.
La acreditación hospitalaria es un proceso de evaluación externa voluntaria, realizado por organismos independientes, que analiza desde la gestión organizativa hasta los procesos de atención y apoyo. Más que un simple reconocimiento formal, requiere estandarización, seguimiento y participación continua.
El estudio analizó hospitales acreditados por tres organizaciones distintas: Joint Commission International (JCI), Qmentum International (Accreditation Canada) y la Organización Nacional de Acreditación (ONA). A pesar de las diferencias metodológicas entre ellas, un hallazgo relevante fue que no hubo diferencias significativas en la percepción de la cultura de seguridad entre los hospitales acreditados por organizaciones nacionales o internacionales.
Este resultado refuerza una idea importante: el factor decisivo no es el nombre del organismo acreditador, sino el proceso de acreditación en sí, con sus auditorías, revisiones periódicas, requisitos de evidencia y enfoque en la mejora continua.
Lo que muestran los datos sobre la evolución de la cultura de seguridad.
Durante los ocho años analizados, el estudio identificó una mejora significativa en 11 de las 12 dimensiones de la cultura de seguridad del paciente. Los hospitales acreditados mostraron un progreso constante, mientras que los no acreditados mostraron estancamiento o incluso empeoramiento en algunos aspectos, como la frecuencia de los eventos reportados.
Un punto crítico que revelan los datos es que dimensiones como la comunicación abierta y la respuesta no punitiva a los errores siguen presentando debilidades significativas. Incluso con los avances, muchos profesionales aún se muestran reticentes a reportar errores, lo que indica que el cambio cultural es un proceso gradual y continuo.
¿Por qué esto es importante para la Ingeniería Clínica?
Aunque el estudio se centra en la percepción de la cultura de seguridad, sus implicaciones para la Ingeniería Clínica son directas. La acreditación influye profundamente en la organización, documentación y supervisión de los procesos técnicos.
En los hospitales acreditados, la Ingeniería Clínica tiende a estar más integrada con:
procesos estandarizados,
sistemas de trazabilidad
análisis de eventos adversos relacionados con las tecnologías,
y decisiones basadas en datos fiables.
Además, la interacción con los Centros de Seguridad del Paciente se vuelve más estructurada, reforzando el papel estratégico de la Ingeniería Clínica no sólo como área operativa, sino como parte activa de la gobernanza de la seguridad en la atención médica.
Acreditación, procesos hospitalarios y mejora continua
Los datos del estudio muestran que la acreditación está asociada a transformaciones organizacionales relevantes, como la adopción de manuales estandarizados, auditorías regulares, sistemas de notificación electrónica y reuniones sistemáticas para la revisión del desempeño.
Estos elementos impactan directamente en los procesos en los que interviene la Ingeniería Clínica, desde la gestión de equipos críticos hasta el soporte técnico para la toma de decisiones sanitarias.
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